Sé que pueden quemar libros, arrasar bibliotecas, prohibir lenguas, desterrar creencias,
borrar pasados, dibujar presentes, ordenar futuros, torturar y ejecutar personas... Pero
también sé que aún no han descubierto como matar el cuerpo intangible y luminoso
de una idea, de un sueño o de una esperanza.

setiembre 09, 2014

Libertad académica: otra especie en extinción

Libertad académica: otra especie en extinción
El texto que sigue es una carta de la profesora de Derecho de la Universidad de Columbia en Nueva York, Katherine M. Franke, a la rectora de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, la doctora Phylllis M. Wise, comunicándole su decisión de declinar la invitación a impartir una serie de conferencias y sesiones en dicho campus. La carta está fechada el 2 de septiembre de 2014, y en ella explica que su negativa a participar en las actividades que se llevarán a cabo en el campus (no así en las que se realizarán en el exterior del mismo) está motivada por la decisión de la Universidad de Illinois de rescindir el contrato del profesor Steven Salaita después de que éste publicara recientemente una serie de tuits, supuestamente anti-israelíes.

La carta original inglés puede leerse aquí, y ha sido traducida al español por Sara Plaza y revisada por Edgardo Civallero con permiso expreso de su autora.

Estimada Dra. Wise:

El pasado mes de junio varios profesores de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign me invitaron a su campus para participar en The Cultures of Law in Global Contexts Initiative y en el Women’s Studies Department’s Queer Studies Reading Group. Acepté ir a finales de septiembre para dar varias conferencias y celebrar distintas sesiones con los estudiantes de grado de Humanidades, Derecho y Estudios Feministas, de Género y Queer. Generosamente me ofrecieron correr con los gastos ocasionados por mi participación, que incluían transporte, alojamiento y unos modestos honorarios. Esperaba con entusiasmo colaborar estrechamente con el excelente grupo interdisciplinario de profesores y estudiantes de la UIUC, los cuales están planteando de manera novedosa y estimulante, y en una amplia de gama de ámbitos, cuestiones como la globalización, el nacionalismo, la idea de persona y la justicia. Estas iniciativas interdisciplinarias prometen desestabilizar las cómodas nociones de pertenencia, reparación, identidad y desposeimiento. Estaba deseando aprender más acerca de su trabajo y participar, aunque solo fuera durante unos pocos días, en una comunidad académica comprometida con el pensamiento duro, cuando no incómodo, sobre las maneras como el Derecho está dispuesto, o no, a abordar las formas más graves de injusticia, y cómo el Derecho mismo puede convertirse en un instrumento de injusticia en contextos globales críticos.

Lamentándolo mucho, le escribo para hacerle saber que debido a la decisión de rescindir la oferta de trabajo al profesor Steven Salaita, debo cancelar mi visita al campus de la UIUC prevista para finales de septiembre.

Durante mucho tiempo he sostenido que el uso de los boicots como una táctica de protesta ante una actuación injusta por parte de un estado, una empresa o una institución académica, puede ser apropiado en el contexto adecuado, como es el caso de la actual crisis en la UIUC, pero que aquellos que se comprometen a apoyar el boicot no pueden basar su compromiso político exclusivamente en la promesa de no hacer algo. Deben enfrentarse afirmativamente a la injusticia que originó la llamada al boicot. Por este motivo, en vez de simplemente boicotear su institución, tengo planeado viajar por mi cuenta a Urbana-Champaign a mediados de septiembre para participar en un foro (fuera del campus) con miembros de la comunidad de la UIUC en el que analizaremos cómo el cese del profesor Salaita ha minado el sólido principio de libertad académica [1].

De igual, sino mayor, importancia, en este encuentro pretendo explorar con los profesores de la UIUC las complejas cuestiones de pertenencia, desposeimiento, y las posibilidades del uso legítimo de la violencia estatal y no estatal que subyacen en los tuits del profesor Salaita sobre el conflicto israelí/palestino.

Sería bueno relacionar dichas posibilidades con la rica literatura académica que ha intentado dar sentido a esta particular lucha. Los profesores de talla mundial de la UIUC de Historia, Literatura Comparada, Estudios Poscoloniales, Estudios Judíos y Árabes, Etnografía y Derechos Humanos, están más que preparados para analizar los breves comentarios del profesor Salaita en los medios sociales (la mayoría admitiría que 140 caracteres no permiten un análisis matizado, riguroso o cuidadoso), tomándolos como el punto de partida, no el final, de un debate sobre las complejas cuestiones de pertenencia, desposeimiento e identidad. Un enfoque que haga hincapié en las normas y los valores de una institución académica –más que apelar a las normas de civismo y seguridad que amenazan con vacunar a la comunidad académica de la UIUC contra la investigación arriesgada e incómoda– sustituiría un análisis académico e interdisciplinario riguroso de los posibles significados de un comentario provocativo como "Los sionistas: transformando el 'anti-semitismo' de algo horrible en algo honorable desde 1948" [2]. ¿Deberíamos concluir que tal afirmación es una cínica, cuando no ofensiva, apología del antisemitismo, o implica una crítica más profunda de las consecuencias involuntarias y trágicas de ciertas formas extremas de sionismo político? ¿Tal vez ambas? Este debate podría incluir una atenta consideración de los aspectos positivos y de los peligros que entraña el uso de los medios sociales por parte de la academia. En lugar de asustarse de aquellas ideas que puedan ser perturbadoras o provocativas, o prejuzgar su significado y declararlas vedadas, los investigadores tratan de analizarlas y averiguar sus posibles implicaciones. Sospecho que este debate podría provocar serias discrepancias, pero estoy segura de que impulsaría un análisis académico muy rico que se ha perdido al desterrar al profesor Salaita y sus ideas del campus.

En cuanto a mi decisión de declinar la invitación del departamento a hablar en la UIUC, permítame explicarle porqué he optado por seguir esta dirección. El comunicado que usted y su Junta de Gobierno [Board of Trustees] hicieron público el 22 de agosto, reafirmando la decisión de cesar al profesor Salaita, así como los correos electrónicos relacionados con este asunto que fueron difundidos la semana pasada, dejan claro que esta catástrofe tiene poco que ver con el profesor Salaita y el interés de la UIUC de preservar el civismo en el campus. Sería mejor y más exacto entenderla como la última repetición de una estrategia agresiva bien financiada y bien organizada para censurar el estudio, la investigación y el debate académicos críticos con Israel o la política estatal israelí. La cual también está dirigida a censurar el estudio, la investigación o el debate que manifieste solidaridad con los derechos de los palestinos.

Con la ayuda de consultores y otros expertos en branding, la estrategia ha consistido en presentar los comentarios críticos con Israel como una ofensa al civismo en el contexto universitario. Para aquellos de nosotros que durante los últimos años hemos defendido la libertad académica en este asunto, su declaración respecto al caso Salaita retomó, de manera profundamente decepcionante, la artimaña promovida por operativos políticos que intentan apropiarse de los términos del debate Israel/Palestina en el contexto académico [3]. En la Universidad de Columbia no somos ajenos a esta presión, pues hemos experimentado y capeado una enorme presión exterior sobre nuestra administración para impedir la permanencia en la institución de aquellos investigadores cuyo trabajo académico se mostraba crítico con Israel o el sionismo político. Mis propias conferencias han sido grabadas y luego criticadas por miembros del David Project, me han advertido desde el decanato que no puedo dar ninguna conferencia en la que aparezca la palabra "Palestina" en el título porque "no existe un lugar llamado 'Palestina'", y mi ex decano se negó a aceptar una beca que yo había recibido para financiar un trabajo académico pensado para crear espacios que permitieran llevar a cabo debates críticos sobre Israel/Palestina en contextos académicos.

La estrategia detrás de la campaña de oposición al nombramiento del profesor Salaita en la UIUC busca reelaborar cualquier malestar que pudiera surgir en torno a las reivindicaciones contrapuestas de pertenencia, desposeimiento e identidad en Israel/Palestina como un problema fundamental de intolerancia, falta de respeto o abuso. Esta táctica insinúa como línea base una postura particular u ortodoxia con respecto a las muy criticadas pretensiones de tener la verdad o la razón en este asunto que deja entonces el camino libre a la intolerancia, la falta de respeto o el insulto. Los correos electrónicos de donantes de la universidad, graduados y otros, divulgados desde su oficina muestran claramente que la UIUC ha sido el objetivo de una clase particular de grupo de presión pro-Israelí que espera purgar el claustro y el campus de aquellas personas que ellos consideran que tienen posiciones (tanto académicas como personales) hostiles hacia una noción de Israel incondicionalmente acertada. Que la administración de la UIUC haya cedido a esa presión y defendido la decisión de hacerlo en nombre del civismo que debe imperar en el campus, es a la vez falso y descorazonador.

Finalmente, usted y su consejo alegan en su defensa que el cese del profesor Salaita por parte de la UIUC estaba justificado porque "nuestros campus deben ser un puerto seguro" donde los estudiantes no se enfrentarán a ideas que les molesten o les hagan sentir incómodos, y que la UIUC "no tolerará [...] palabras o acciones personales e irrespetuosas que degraden o insulten tanto las opiniones en sí mismas como a quienes las expresan". Supongo que este nuevo estándar de "integridad académica" se aplicará no solo al profesor Salaita sino a otros profesores de la universidad y visitantes, como yo misma. De ser así, las posiciones que he defendido a lo largo de mi carrera académica y en mi trabajo fuera de la universidad me descalificarían para impartir una conferencia a sus estudiantes como profesora visitante invitada, no digamos para un puesto en la Facultad de Derecho de la Universidad de Illinois.

Mi reciente artículo Dating the State: The Moral Hazards of Winning Gay Rights incluye una crítica sostenida al intento del estado de Israel de renovar su imagen como un paraíso gay para desviar la atención de su abuso de los derechos humanos de los palestinos [4], y mi retirada pública [5] de una conferencia sobre los derechos de los homosexuales en Filadelfia, financiada en parte por el estado de Israel, sin duda incomodarían a algunos miembros de la comunidad de la UIUC inclinados a aplaudir a Israel por sus leyes y políticas "pro-gay". Francamente, la mayor parte de mi obra fue escrita con el objetivo de desafiar las ideas establecidas de identidad, justicia y derechos –lo que me ha valido tanto elogios como críticas por escrito y en persona durante mis conferencias. Considero este toma y daca, a menudo vehemente cuando no feroz, una parte central del proyecto académico donde se ensayan ideas nuevas e incómodas que podrían iluminar formas de conocimiento novedosas.

Además de yo misma, el profesor Salaita y muchos otros académicos con puestos en instituciones académicas similares, cuyo trabajo académico y activismo incluye comentarios que podrían violar la nueva política de civismo de la UIUC, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu seguramente no sería bienvenido en la Universidad de Illinois como profesor invitado sobre la base de sus recientes comentarios incívicos en los medios sociales, jurando venganza contra los "animales humanos" que secuestraron y asesinaron a tres estudiantes yeshiva en Cisjordania el pasado mes de junio [6].

Lamentándolo sinceramente, debido a la catástrofe que está desarrollándose en torno al cese del contrato de trabajo del profesor Salita no puedo aceptar la invitación de su facultad a visitar el campus de Champaign-Urbana para dar una conferencia sobre las culturas legislativas en contextos globales. No obstante, espero que podamos encontrarnos a mediados de septiembre, bien en público o en privado, cuando vaya a Illinois para participar en las sesiones que tendrán lugar fuera del campus junto con un grupo de académicos que no temen ni se muestran intolerantes ante ideas que puedan resultar provocativas, desafiantes o incómodas.

Atentamente,

Katherine M. Franke

Referencias:

[1] Un buen resumen de mi análisis jurídico de esta catástrofe pueden encontrarse en la carta que escribí en nombre de los profesores de Derecho Constitucional, disponible en: https://www.dropbox.com/s/gxfbptf2t0d17vw/Faculty%20Letter%20to%20U%20of%20I.pdf

[2] Varios académicos han considerado este tuit como una incitación a explorar sus posibles sentidos. Véase, por ejemplo, Corey Robin, What Exactly Did Steven Salaita Mean By That Tweet? ("Israel y muchos de sus defensores afirman que Israel es la prolongación de "lo judío/la identidad judía" [Jewishness]; de hecho, a veces, que Israel agota la definición de "lo judío/la identidad judía"; Israel ha pasado a ser asociado, a los ojos de muchos, con la colonización, el racismo, la ocupación, el traslado de población/la limpieza étnica; y los movimientos contra la colonización, el racismo, la ocupación y similares son considerados honorables porque esas cosas aparecen, como el propio anti-semitismo, entre los grandes pecados del siglo XX. A causa de estos hechos Israel, de manera perversa, ha convertido el anti-semitismo en algo honorable: es decir, un discurso que no refleja animadversión hacia los judíos sino la oposición a la colonización, el traslado de población, la ocupación y similares"). Disponible en: http://coreyrobin.com/2014/08/08/what-exactly-did-steven-salaita-mean-by-that-tweet/

[3] Véase por ejemplo The David Project, A Burning Campus? Rethinking Israel Advocacy at America’s Universities and Colleges (2012), disponible en: http://www.davidproject.org/wp-content/uploads/2012524-ABurningCampus-RethinkingIsraelAdvocacyAmericasUniversitiesColleges.pdf; y The Uncivil University: Politics and Propaganda in American Education (Gary Tobin, Aryeh Weinberg y Jenna Ferer, 2005).

[4] Katherine Franke, "Dating the State: The Moral Hazards of Winning Gay Rights", Columbia Human Rights Law Review, 49 (1), 2012, pp. 1-46. Disponible en: https://web.law.columbia.edu/sites/default/files/microsites/gender-sexuality/Dating%20the%20State.pdf

[5] Katherine Franke explica porqué ha decidido boicotear el Equality Forum. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=0jd5YwZJB3U

[6] Alexander Marquardt, "Israeli PM Calls Killers of Three Israeli Teens 'Human Animals'", ABC News. Disponible en: http://abcnews.go.com/International/israeli-pm-calls-killers-israeli-teens-humananimals/story?id=24367041

Ilustración.

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