Sé que pueden quemar libros, arrasar bibliotecas, prohibir lenguas, desterrar creencias,
borrar pasados, dibujar presentes, ordenar futuros, torturar y ejecutar personas... Pero
también sé que aún no han descubierto como matar el cuerpo intangible y luminoso
de una idea, de un sueño o de una esperanza.

abril 05, 2014

Lambert Academic Publishing... o cómo no publicar su tesis

Lambert Academic Publishing... o cómo no publicar su tesis
Por Edgardo Civallero

Lo cuenta detalladamente (y hasta en un tono un poco jocoso) el periodista Joseph Stromberg en su artículo "I sold my undergraduate thesis to a print content farm: A trip through the shadowy, surreal world of an academic book mill" [que podría traducirse como "Vendí mi tesis de grado a una granja de contenidos impresos: Un viaje a través del oscuro y surrealista mundo de una fábrica de libros académicos"], publicado en marzo de 2014 en Slate.com. En agosto de 2013 recibió un correo de Karen Holmes, responsable de adquisiciones de LAP (Lambert Academic Publishing). Había encontrado la tesis de grado de Stromberg en el repositorio electrónico de la Universidad de Washington (EE.UU.) y, afirmando representar a un "importante grupo editorial internacional", manifestaba el interés de la compañía en publicar su trabajo en formato de libro.

La calidad del correo –ligeramente superior a la del clásico spam– lo salvó de ir directamente a la papelera. Una rápida búsqueda de LAP en Google proporcionó a Stromberg un número de enlaces ciertamente reveladores: "Lambert Academic Publishing: se debe evitar" o "Por qué Ud. no debe publicar con LAP Lambert, editora alemana". Decenas de blogueros y académicos que habían recibido un mensaje idéntico al de Stromberg señalaban que la compañía había obtenido los derechos sobre decenas de miles de tesis, tesinas y otros trabajos inéditos por prácticamente nada; que, bajo la forma de libros, había vendido copias de ellos a compradores desprevenidos (que asumieron que estaban adquiriendo obras seriamente revisadas y editadas); y que se había embolsado el 100% de lo recaudado. En resumen, LAP parecía ser el equivalente "impreso" de una content farm [granja de contenidos digitales]: una clearinghouse [repositorio que recoge y distribuye información académica] para textos que aparentan ser ediciones legítimas y que generan pequeños ingresos, los cuales, sumados, son el combustible de una gigantesca máquina con múltiples (y retorcidos) engranajes.

A Stromberg su tesis no le estaba sirviendo de mucho; hacía rato que había dejado atrás todo proyecto de carrera académica y que se dedicaba de lleno al periodismo. De forma que se le ocurrió aprovecharla como señuelo para investigar el trabajo realizado por LAP. Así pues, respondió a Holmes diciéndole que estaba interesado en la propuesta y que deseaba recibir más información.

La responsable de adquisiciones volvió a escribir, entusiasmada, pidiendo una copia del documento en formato .pdf para poder evaluar el interés de su compañía en publicarlo (lo cual indica que hasta ese momento, y a pesar de lo que el correo inicial pareciera sugerir, la tesis no había sido leída por nadie dentro de LAP, ni tampoco había suscitado el interés mencionado en el primer correo electrónico). Cuatro días después, Stromberg recibió la gran noticia: "Evaluamos su trabajo con gran placer y confirmamos nuestro interés en publicarlo", comunicó Holmes. Adjuntaba a su mensaje los términos y condiciones y las directrices de formato. El contrato informó al autor que al firmarlo transferiría el derecho exclusivo a imprimir su tesis a AV Akademikerverlag GmbH & Co. KG, la empresa alemana propietaria de LAP. Ellos cubrirían los costos de publicación, y Stromberg obtendría el 12% de las regalías del libro... pero sólo si se percibían 50 euros netos mensuales durante un año; de lo contrario, únicamente recibiría "créditos" utilizables en la compra de otros libros de LAP. El autor, por su parte, era el encargado de asegurar que tenía todos los derechos sobre esos contenidos y que el texto no contenía plagios; la empresa se reservaba el derecho a sugerir correcciones ortográficas y gramaticales. Stromberg firmó digitalmente el acuerdo y empezó a subir su tesis a la plataforma de publicación en línea de LAP.
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A esas alturas, Stromberg ya se había dedicado a investigar en profundidad a LAP, y se había dado cuenta de que era solo la punta del iceberg del enorme negocio de las "granjas de contenidos editoriales". Tanto LAP como AV Akademikerverlag GmbH & Co. KG son parte de un enorme conglomerado editorial alemán llamado VDM, que publica en inglés, francés, español, alemán, italiano y ruso a través de 78 sellos y 27 casas subsidiarias distintas, y que planea abrir tiendas en Turquía y China dentro de poco. Cuenta con oficinas satélites en Letonia y Uruguay, pero la mayoría de su personal, de habla francesa e inglesa, se encuentra en el paraíso fiscal de la isla de Mauricio, en el océano Índico, cerca de Madagascar. Fundada en Düsseldorf, Alemania, en 2002 por un tal Dr. Wolfgang Philipp Müller, VDM se ha hecho famosa por usar tecnologías de impresión bajo demanda para empaquetar cualquier contenido (por extraño que parezca) en forma de libro y venderlo en línea. La compañía se niega a hacer públicos sus datos financieros, pero afirma publicar 50.000 libros mensuales, por lo que, de acuerdo a su propia contabilidad, sería una de las mayores editoras de libros del planeta.

La producción en masa de semejante cantidad de títulos es posible porque, por un lado, fagocitan cualquier documento con visos de ser académico (caso de la tesis de Stromberg) y, por el otro, fabrican miles de "obras" construyéndolas en su totalidad con texto copiado literalmente de la Wikipedia (el fenómeno ya fue detectado por Wikipedia hacia 2009, cuando se identificaron más de mil títulos de este tipo, con contenidos plagados de errores, publicados por VDM Alphascript Publishing). En la propia librería en línea de VDM, Morebooks.de, aparecen "trabajos" como Tidal Power, Period (number) y Swimming Pool Sanitation (publicados por VDM Betascript Publishing) en los que se reconoce sin ningún pudor este hecho. Cientos y cientos de ellos se encuentran a la venta en Amazon, todos con el mismo diseño de portada (aunque distintas fotos, todas ellas de stock) y los mismos tres autores, al parecer los más prolíficos de la historia de la humanidad: Frederic P. Miller, Agnes F. Vandome y John McBrewster. Algunos llegan a costar hasta 100 dólares. Aunque técnicamente la práctica es legal –la mayoría de los contenidos de Wikipedia se publican bajo licencias que permiten su reproducción– los críticos señalan que no es ético, y que es engañoso que la empresa se beneficie de contenidos disponibles gratuitamente en la web.

Stromberg consultó sobre todas estas malas prácticas al propio CEO de VDM, Thorsten Ohm, aunque sus declaraciones resultaron ser débiles y contradictorias. En cambio, Matt Hodgkinson, un editor de la Public Library of Science que ha escrito acerca de LAP en su blog personal, dio respuestas mucho más claras y directas sobre su modelo de negocios: "La idea básica es que envían correos electrónicos a granel a gente que ha escrito una tesis de maestría o doctorado y los invitan a publicarlas. No hay proceso de selección, no hay edición; la tesis se publica esencialmente sin cambios, pero se la llama libro". Ohm admitió que los editores de las distintas casas editoriales de VDM solo realizan una "revisión rápida" y no corrigen absolutamente nada de los manuscritos originales. La compañía supone que, debido a que la mayoría de los textos han cumplido con distintas normas (p.e. de universidades), ya tienen la suficiente calidad para ser publicadas. Mediante el almacenamiento de los derechos de una gran variedad de documentos, la automatización de todo el proceso de publicación, y la impresión de los libros sólo si existe un pedido previo, la empresa puede generar beneficios significativos aunque venda muy pocas copias.

Tanto las entradas de blog que hablaban sobre los turbios negocios de LAP como los cientos de comentarios publicados en ellas demostraban que los autores salieron muy escaldados de la experiencia. Algunos académicos ingenuos creyeron que publicar un libro añadiría cierto lustre y prestigio a su CV, pero terminaron descubriendo que tener a LAP en él era un motivo de vergüenza absoluta. Y se encontraron con que no podían publicar su trabajo con ninguna otra editorial, y ni siquiera emplear partes del mismo para difundirlo a través de revistas académicas. Stromberg advierte que la Universidad Tecnológica de Michigan (EE.UU.), la Universidad Swinburne de Tecnología (Australia) y la Universidad Charles Sturt (Australia), entre otras, aconsejan a sus estudiantes pensárselo dos veces antes de publicar con las editoriales que pertenecen a VDM.

Ocurre que, según indica Hodgkinson, muchas universidades de países en desarrollo (sobre todo de África y la India, de donde parecen proceder la mayor parte de los autores que firman con VDM) esperan/requieren que sus estudiantes publiquen, y esa presión los suele llevar a los brazos de editores con mala reputación como LAP.

[La difusión de obras académicas tipo "tesis" es muy sencilla: pueden almacenarse en los numerosos sitios de open access destinados a tal efecto; a través de ellos se puede lograr que la información académica esté a disposición de un amplio público. Si el autor desea proporcionar la opción de "copia en papel", hay servicios de autoedición que ofrecen muchas mejores condiciones que LAP (en términos del porcentaje de las regalías pagadas al autor), evitan engaños y permiten a los autores conservar sus derechos. Es menester aclarar, sin embargo, que tanto el self-archive (subir el trabajo a una plataforma de open-access) como la auto-publicación todavía no son opciones bien consideradas dentro de la Academia o en un CV, algo que, lamentablemente, permite medrar a empresas como VDM].

Las entradas blogueras también mostraban las airadas reacciones de algunos clientes, que compraron los libros de LAP pensando que eran obras que habían pasado por un riguroso proceso de revisión. Se dieron de bruces con una calidad lamentable y una avalancha de terribles errores ortográficos, incluso en los títulos de las portadas. Lo más irritante fue descubrir que habían pagado por un material que podía descargarse de forma gratuita desde repositorios universitarios.
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Retomando el proceso de publicación de "su libro", Stromberg refiere que está totalmente automatizado: se debe rellenar un formulario electrónico consignando el título, el subtítulo y el resumen que aparecerá en la tapa trasera, y elegir una imagen de cubierta de entre unos pocos cientos incluidas en una galería (el diseño general de ambas tapas, que oscila entre lo triste y lo horrendo, está predeterminado). Completada esa fase, se carga el .pdf del libro en sí, ajustando primero el tamaño de página y la numeración, la estructura de la tabla de contenidos y otros elementos de diseño de acuerdo a las directrices de formato. Tras enviar el archivo, recibió un nuevo correo electrónico de Holmes en el cual le informaba de que su libro no tardaría en pasar por una "verificación técnica", y le asignaba un ISBN propio. "Finalmente había logrado el sueño de mi vida de convertirme en un autor publicado", señala Stromberg.

Un mes más tarde, el autor volvió a recibir noticias de Holmes. El libro estaba a punto de ser publicado, y Stromberg obtuvo "una oferta muy especial": podía comprar varios ejemplares a precios muy rebajados. El precio estándar para el libro de 128 páginas fue 49,90 euros, pero podía conseguir cinco copias por 32,90 euros cada una, o 20 copias por 29,90 euros cada una, y si deseaba comprar 200 copias, podía obtenerlas a 22.90 euros por unidad. Quedó claro que LAP hacía muy buen dinero con la venta de los libros a sus propios autores. Técnicamente, la empresa no es una vanity press [editoriales a las que los autores pagan por ver sus libros publicados], ya que no cobra authors publishing fees [tasas pagadas por el autor para ver publicado su libro], pero su modelo es esencialmente el mismo: conseguir que un autor adquiera un montón de copias (presumiblemente para regalarlas/venderlas a familiares y amigos), y colocar el resto entre compradores incautos mediante plataformas virtuales (en donde el libro real y sus contenidos no se pueden evaluar).

Stromberg declinó adquirir un ejemplar, y a partir de ese momento comenzaron a llover mensajes de Holmes, uno más agresivo que el otro, presionándolo. En los correos se usaron varias estrategias: de culpa ("Acordamos proporcionarle ISBN gratuito, inclusión de su libro en los catálogos de miles de librerías, cubierta a su libre elección, cobertura de mercado, apoyo y asistencia. Ahora le ofrecemos la oportunidad de que Ud. apoye su proyecto"); el optimismo ("Puede comprar algunas copias y comercializarlas en su localidad, o incluso venderlas a un precio de su elección; no solo obtendrá beneficios, sino que llegará a conocer a su público y podrá establecer valiosos contactos"); y, por último, la hostilidad ("Creímos que le habría gustado tener al menos una copia de su libro, y es por eso que le propusimos esta oferta a Ud. en primer lugar. ¿Acaso no se ha dado cuenta de la importancia de tener una copia impresa de su trabajo en la mano?"). Cada mensaje advirtió a Stromberg de que la ventana de oportunidad para aprovechar la oferta se iba cerrando rápidamente; a pesar de todo, el autor mantuvo su negativa.

Poco después, el libro se publicó, y pasó a engrosar el caudal de 84.253 títulos (último recuento) publicados solo por LAP y a la venta en la librería en línea de VDM, todos con las mismas cubiertas patéticas y sus fotos sin guión en las portadas. Pasaron tres meses y, a pesar de que el libro también estaba en Amazon, Barnes & Noble y otras tiendas, no se vendió ni una sola copia.

Stromberg cierra su crónica confesando que finalmente sucumbió a la tentación y adquirió un ejemplar de su obra en Amazon. Así concluye su artículo:

"Hojeé el libro de tapa blanda, leyendo las palabras que había escrito hacía cuatro años, durante mi último año de universidad, sin pensar que serían reproducidas en papel barato y pasarían a ser propiedad de un conglomerado editorial multinacional. Se veían exactamente como lo habían hecho en el .pdf original de mi tesis, simplemente encogido a tamaño A4 y rodeado de números de página y una página de título impreso en un tipo de letra diferente. Mi tesis se había transformado en una mercancía producida en masa.

Entonces, mientras hojeaba el libro, me acordé de algo divertido que había hecho al formatear el texto para su envío. Por diversión, enterré una frase jocosa en medio del texto, en parte para ver si los editores de LAP siquiera se molestaban en leer los documentos. Cuando llegué a la página 86, observé con satisfacción que no se habían dado cuenta de ello. Allí mismo, en el centro de la página, en medio de rumores sobre la política Oglala Lakota y la soberanía tribal, estaba mi agregado.

"¿Algún corrector de pruebas está realmente leyendo este libro antes de que se imprima?' había preguntado. 'Ya me parecía...'".

Ilustración.

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