Sé que pueden quemar libros, arrasar bibliotecas, prohibir lenguas, desterrar creencias,
borrar pasados, dibujar presentes, ordenar futuros, torturar y ejecutar personas... Pero
también sé que aún no han descubierto como matar el cuerpo intangible y luminoso
de una idea, de un sueño o de una esperanza.

diciembre 02, 2004

Un primer acercamiento

Un primer acercamiento

Por Edgardo Civallero

Es curioso que deba buscar espacios de expresión en ámbitos tan impersonales como los que brinda la Internet. Pero la vida está llena de curiosidades, de situaciones ridículas que quizás difícilmente llegue a comprender algún día.

Un espacio de expresión público implica poner bajo el juicio de extraños, de desconocidos lejanos o cercanos, mis opiniones, mis creencias, mis sentimientos, mis miedos, mis dudas, mis esperanzas y mis sueños... Si uno encuentra, en los meandros del camino, a desconocidos inteligentes –aquellos que puedan o quieran construir saber a partir del debate, o aquellos que quieran regalar una frase o un momento de su tiempo– entonces la iniciativa puede tener algún sentido. Me queda aún la duda: ¿qué porcentaje de gente inteligente queda circulando por la red? ¿Pertenezco a ese porcentaje, o hace tiempo que quedé fuera de él? ¿Qué hacer con todos los no–inteligentes que andan dando vueltas, y que, indudablemente, querrán dejar su marca?

Creo que deberé responder a estas preguntas sobre la marcha.

Busco expresar en este espacio mis opiniones acerca de mi profesión y de aquellos puntos de mi realidad que me duelen, que me dan asco, que me dan risa o que me provocan una reflexión o mucha tristeza. Son opiniones, y por ende, parten de un marco personal, pueden no ser compartidas, y son discutibles. Pero siempre creí que, a partir de la discusión inteligente –una sana costumbre perdida hace tiempo en estos ámbitos virtuales, en donde el anonimato protege insultos y descalabros varios– puede generarse conocimiento verdadero. Quizás sea el único camino para ello.

Bienvenidos, colegas y curiosos... Este es mi cuaderno de bitácora. Espero que dejen sus huellas, huellas que me ayude a crecer, a comprender y a creer.

Ilustración.