Sé que pueden quemar libros, arrasar bibliotecas, prohibir lenguas, desterrar creencias,
borrar pasados, dibujar presentes, ordenar futuros, torturar y ejecutar personas... Pero
también sé que aún no han descubierto como matar el cuerpo intangible y luminoso
de una idea, de un sueño o de una esperanza.

marzo 28, 2005

Especializaciones

Especializaciones

Por Edgardo Civallero

La palabra "especializado" nos genera una instantánea definición intuitiva: aquellos elementos, organismos o individuos que, de acuerdo al conocido refrán, prefieren "apretar" en lugar de "abarcar". La especialización en el ámbito del saber, de la educación, de la ciencia, surgió cuando el ser humano encontró que había mucho para conocer y poco tiempo para conocerlo... o pocas neuronas. El enciclopedismo de las más famosas mentes renacentistas (¿cómo olvidar a Giordano Bruno, a Da Vinci, a Galileo?) quedó definitivamente atrás.

[Aquí inserto un paréntesis para recordar que el significado original del término doctor es "el más docto", pues en una Antigüedad no tan antigua se creía que el doctor debía poseer todo el saber, dado que todo está relacionado con todo, y comprender una parte es imposible sin comprender las demás. Parece que el término actual, más relacionado con la especialización monotemática, ha olvidado este detalle tan importante].

Evidentemente, a lo largo de los siglos el nivel de conocimientos de la Humanidad se ha incrementado a pasos agigantados. Y con esto me refiero al resultado de los ingentes esfuerzos del ser humano por comprender y conocer la realidad (el hecho de que cada cual los nombre en una forma distinta, los analice y opine sobre ellos es otro cantar, un "fenómeno" que nos ha llevado a una inútil "explosión de información" en la cual la mayoría es ruido eliminable), por llegar al fondo de las preguntas que se hace acerca de la naturaleza, de la sociedad, del tiempo, del espacio y de su realidad interior. La información es mucha, y parece imposible conocerla toda. Por ende, fue menester segmentar la realidad y abordar su estudio en partes (olvidando a veces, como queda dicho, al resto, al todo).

"Especializado" se asoció a esta modalidad de conocimiento: visiones "micro" y perspectivas enfocadas en temáticas muy puntuales. Los "especialistas" se convirtieron en elites profesionales altamente respetadas y remuneradas, y, para responder a sus necesidades, surgieron publicaciones periódicas que editaban sus trabajos, y que se multiplicaron velozmente. La razón es más que obvia: no es lo mismo vender una sola revista de una disciplina general que 17 revistas de 17 sub-disciplinas, o 54 de las consiguientes sub-sub-disciplinas. Y estos números no son en absoluto exagerados: basta consultar el catálogo de algunas editoriales biomédicas para caer en grados de asombro inigualables.

Existían usuarios y existían publicaciones: faltaban las bibliotecas, Y así nacieron esas unidades de información que dieron respuesta a las preguntas y a las necesidades informativas de tales profesionales, utilizando su mismo calificativo y copiando su mismo estatus. Se multiplicaron sus recursos tecnológicos, y los bibliotecarios que operaban en ellas tuvieron que adquirir una sólida formación en un determinado tipo de conocimientos.

Lentamente, el significado de "biblioteca especializada" se fue deformando, hasta volverse un sinónimo de estos centros de documentación que proporcionan información a profesionales de un grupo reducido de sub-disciplinas científicas.

En realidad, una biblioteca puede restringir sus fondos de diversas maneras, y puede prestar servicios muy especiales a usuarios muy especiales sin asemejarse en nada a estos centros de documentación a los que he hecho referencia. ¿Son, por ende, "especializadas"? ¿O el adjetivo ya quedó, por siempre, vinculado al otro modelo de biblioteca?

Muchas bibliotecas populares de áreas rurales prestan servicios a minorías lingüísticas o raciales ("usuarios especiales"). Otras tantas concentran entre sus fondos grandes colecciones sonoras ("formatos especiales"). Las bibliotecas destinadas a comunidades indígenas trabajan con temáticas, usuarios y lenguas más que especiales... Aún siendo populares o comunitarias, son "especializadas". ¿O no?

Muchos adjetivos han quedado vinculados a espacios elitistas, y asociados a avances tecnológicos, a altos presupuestos, a usuarios que posean ciertos títulos profesionales o académicos o que hayan alcanzado un cierto nivel (generalmente alto) de formación. ¿Es justa tal asociación? ¿Es útil realizar tales diferencias? ¿Quién define los criterios, cómo se emplean?

Estas mismas preguntas pueden trasladarse a muchos otros adjetivos dentro de la profesión bibliotecológica, adjetivos que no hacen otra cosa que generar jerarquías artificiales. Parece ser que no es lo mismo (y no aceptar este hecho es ser hipócrita con uno mismo) trabajar en una biblioteca pública o popular o rural que en un centro de documentación de un Instituto de Investigación. Deberíamos preguntarnos quién realiza el mayor esfuerzo. Porque obtener buenos resultados con grandes recursos no es admirable: lo admirable es lograr los mismos resultados (y se logran) sin ningún recurso.

Confío en que, algún día, nos miraremos en el espejo de nuestra conciencia, y descartemos la enorme mochila de categorías que llevamos a cuestas. Quizás podamos vivir en un mundo más igualitario y solidario.

Ilustración.