Sé que pueden quemar libros, arrasar bibliotecas, prohibir lenguas, desterrar creencias,
borrar pasados, dibujar presentes, ordenar futuros, torturar y ejecutar personas... Pero
también sé que aún no han descubierto como matar el cuerpo intangible y luminoso
de una idea, de un sueño o de una esperanza.

agosto 10, 2005

Estocolmo, 10 de agosto de 2005

Estocolmo, 10 de agosto de 2005

Por Edgardo Civallero

El primer día de encuentros en la Conferencia Satélite de IFLA en Estocolmo ha comenzado con toda su energía. Más de 120 participantes, y alrededor de 20 conferencistas aseguran una buena diversidad de contenidos.

El encuentro comenzó con la bienvenida de Britta Lejon, de la Asociación Sueca de Bibliotecas, y con una disertación de Kay Raseroka, la presidenta de IFLA, originaria de Botswana, que ahora mismo está abandonando su puesto... Ambas realizaron un amplio paneo sobre las diferentes responsabilidades que una biblioteca posee en relación a las comunidades multiculturales. Raseroka –persona cálida donde las haya– construyó un acertado análisis sobre la importancia del lenguaje y la transmisión oral en la educación, en el trabajo de las bibliotecas y en la difusión del conocimiento y la información. Con un fuerte hincapié en la necesidad de preservar y difundir las lenguas del mundo para cimentar las identidades particulares que componen nuestra diversidad como especie, dio paso al panel matutino, acerca de Derechos Lingüísticos. En el mismo participaron dos lingüistas (Peter Austin, de la London University, y Leena Huss, de la Universidad de Uppsala, en Suecia) y el que esto escribe, presentando su trabajo con documentos y archivos orales. El debate se enfocó en las lenguas amenazadas (especialmente las nórdicas) y en la importancia del rol de la biblioteca en su recuperación, preservación y difusión para su supervivencia.

Después del almuerzo, se inició la segunda sesión, esta vez enfocada en las Competencias de la Biblioteca en una Sociedad Multicultural. Participaron Kirsti Nilsen, de la Universidad de Western Ontario; el senegalés Bernard Dione, de la Universidad de Montreal; Tracie Hall, de la ALA y trabajando en Chicago; Mirjana Djukic, de Australia, y el jefe de servicios de la Biblioteca Internacional de Estocolmo, Larry Lempert. Entre todos, elaboraron un esquema de las capacidades que debe poseer un bibliotecario multicultural: capacidad de investigación multidisciplinaria, capacidad de gestión, destrezas lingüísticas, destrezas epistemológicas, destrezas de manejo de información y capacidad para el trabajo en equipo y en red...

Finalizado el encuentro, visitamos la Biblioteca Internacional y la Biblioteca Pública de Estocolmo, un edificio alucinante construido en 1928 específicamente para ser una biblioteca. Planta circular, galerías anexas, la Biblioteca Pública proporciona una serie de servicios y tiene unas características que muchas de nuestras bibliotecas ni siquiera contemplan. La Biblioteca Internacional, con un equipo compuesto principalmente por inmigrantes, es un ejemplo de servicios a la multiculturalidad. Fue en su espacio donde compartimos una cena tradicional sueca, por la noche, y música en vivo, también tradicional de Suecia. Con los sonidos de esos violines y esas cuerdas, los abandono hasta mañana.

Ilustración.