Sé que pueden quemar libros, arrasar bibliotecas, prohibir lenguas, desterrar creencias,
borrar pasados, dibujar presentes, ordenar futuros, torturar y ejecutar personas... Pero
también sé que aún no han descubierto como matar el cuerpo intangible y luminoso
de una idea, de un sueño o de una esperanza.

agosto 11, 2005

Estocolmo, 11 de agosto de 2005

Estocolmo, 11 de agosto de 2005

Por Edgardo Civallero

El encuentro del día jueves de la Conferencia Satélite IFLA 2005 se centró, de forma muy fuerte, en las competencias que los bibliotecarios deben poseer para el trabajo con comunidades multiculturales. Pero en esta ocasión se presentaron experiencias prácticas, procedentes de Canadá, Italia, República Checa o Australia. Estas experiencias, en productos y servicios, permitieron conocer que se hace en diversas partes del mundo con respecto a las sociedades pluriétnicas.

El encuentro se completó con una visita guiada de estudios a un número determinado de bibliotecas de Estocolmo. En mi caso, elegí visitar los suburbios, que es donde se concentra la mayor población de inmigrantes. Por ende, nos dirigimos a Nacka, al oeste de la ciudad, un barrio con una población de 8000 habitantes, de los cuales el 40% es extranjero.

El encuentro terminó con una recepción en el Ayuntamiento de la ciudad, buffet y una travesía en barco entre las islas sobre las que se asienta Estocolmo.

Las experiencias presentadas se focalizan en las experiencias euro-americanas y australianas, y demuestran que existe una cierta apertura y una cierta toma de conciencia de las necesidades particulares de grupos minoritarios en sociedades dominantes. Aún así, es evidente que todavía no se han encontrado soluciones satisfactorias para todos, por mucho presupuesto que se invierta. Muchos colegas europeos no terminan de comprender las necesidades reales de sus usuarios, o no logran acercarse a ellos, o no logran obtener recursos documentales para responder a las demandas de información. Pero creo que un buen punto a su favor es su toma de conciencia y su trabajo (amplio y esforzado, por cierto) en la definición de programas y actividades específicamente orientados a inmigrantes.

Las bibliotecas de Estocolmo que pude visitar destrozaron mi mente. Poseen un nivel de organización, de eficiencia (y, por supuesto, recursos tecnológicos y económicos) que superan cualquier intento de imitarlas o de adaptar ideas a nuestras realidades. Me sentí oprimido, defraudado y frustrado. Quizás porque he trabajado demasiado tiempo sin ningún recurso, bajo la órbita de directores dictatoriales e ignorantes, o esforzándome por brindar servicios cuando a nadie le interesa. O quizás porque sé que, aún cuando nos esforcemos mucho, o aún cuando cometamos la estupidez de imitar las ideas que se aplican aquí al pie de la letra, no llegaremos en mucho tiempo a alcanzar este nivel de trabajo, o esta infraestructura.

De todas formas, debo reconocer que poseemos una creatividad y una imaginación que aquí no existe, a pesar de lo que se diga. Y anoto estas frases porque necesito creer en mí mismo y en mi realidad. Con recursos es muy fácil lograr resultados sorprendentes. Lo increíble es lograrlos sin recursos. Y, si bien no se ve esto siempre, suele ser habitual en nuestros países. Me parece que es algo que debemos propiciar y rescatar. Asimismo, debemos eliminar las imágenes estereotipadas que padecemos, y que distan mucho de la realidad.

Mañana finaliza la Conferencia Satélite, y me estaré desplazando a Oslo para el inicio de la Conferencia Central IFLA 2005. Confío en que sigan del otro lado de la línea. Por aquí estaré, transmitiendo lo que vea y lo que opine.

Ilustración.