Sé que pueden quemar libros, arrasar bibliotecas, prohibir lenguas, desterrar creencias,
borrar pasados, dibujar presentes, ordenar futuros, torturar y ejecutar personas... Pero
también sé que aún no han descubierto como matar el cuerpo intangible y luminoso
de una idea, de un sueño o de una esperanza.

agosto 07, 2006

Cuaderno de viaje: - 05

Cuaderno de viaje

Por Edgardo Civallero

Mientras doy los toques finales al póster que debo exponer en IFLA Seúl 2006 y a las presentaciones PowerPoint de las tres ponencias que presentaré allí mismo, leo a mi amiga y colega Olivia Trono, que me escribe desde Suiza. Olivia –una bibliotecaria francófona con la que compartimos el gusto por los viajes y los instrumentos musicales– es la encargada de traducir al francés una de mis ponencias de IFLA. Colabora voluntariamente con la red BiblioDoc.Francophonie, un equipo de bibliotecarias/os francoparlantes con sede en Suiza que, trabajando en forma virtual y apoyado por la OIF (Organización Internacional de la Francofonía) se ocupa –entre otras muchas cosas– de recolectar documentos valiosos en lenguas diversas y traducirlos al francés para que todas/os aquellas/os colegas que no dominan la "lengua imperial" (en la que suelen redactarse esos textos... y casi todo, hoy en día) puedan acceder a la información más actualizada dentro de nuestra profesión. Dado que el francés es lengua oficial / oficiosa en muchos países de Asia (Camboya, Laos, Vietnam), África (Senegal, Madagascar, Túnez, Argelia, Malí, Mauritania, Congo, Camerún, Togo, Costa de Marfil, Comoras, Seychelles, Reunión), América (Canadá, Antillas y repúblicas antillanas, Guayana) y Oceanía (gran parte de la Polinesia) y que el inglés no siempre se maneja como lengua de trabajo, estos/as voluntariosos/as trabajadores/as se ocupan de proveer copias de información pertinente y valiosa en la lengua más usada y más conocida.

Según me cuenta Olivia, BiblioDoc.Francophonie trabaja dentro de todos los países llamados "la Francofonía", una especie de confederación cultural que, reconociendo sus vínculos idiomáticos básicos y aprovechando sus particularidades y especificidades, busca sacar partido de sus coincidencias para el progreso común. Visitando el sitio de BiblioDoc, encuentro un sinnúmero de materiales y documentos: lista de discusión, dossiers temáticos, guías, vínculos... Pero algo que llamó poderosamente mi atención fue un CD gratuito que se ofrece a todos los participantes francoparlantes en IFLA (redactado por el Grupo de los Francófonos de IFLA) para orientarlos en un universo anglófono y para que puedan obtener el mayor provecho de ese encuentro. Ciertamente, las sesiones de IFLA suelen ser muy desequilibradas en lo referente al idioma: si bien las lenguas oficiales de la Asociación son cinco (español, inglés, francés, ruso y alemán, lo cual sigue siendo desequilibrado para una organización "internacional") y si bien en las conferencias suele haber un abnegado equipo de voluntarios que traducen simultáneamente las charlas, no todas las sesiones tienen tal traducción. En realidad, las que la tienen son muy pocas. Para las otras, se solicita siempre que el idioma usado sea el inglés, lo cual suele ser traumático para los disertantes que no hablen el idioma y para los oyentes que no lo entiendan bien.

La propuesta francófona me pareció muy interesante, especialmente después de conocer a cientos de colegas de Latinoamérica que no quieren o no pueden leer en inglés. Si bien personalmente creo que el manejo de varios idiomas permite la comprensión de muchísima información que de otro modo queda alejada de nuestras posibilidades, también reconozco que mucha gente encuentra difícil aprender una lengua extranjera. Y, merced a tal imposibilidad, todo un acervo intelectual queda fuera de su alcance. Por ende, un trabajo como el que realiza Bibliodoc.Francophonie, replicado en tierras latinoamericanas, permitiría sin lugar a dudas poner en circulación muchísimo conocimiento importante para nuestro desarrollo profesional, garantizando, de esta forma, un acceso al saber estratégico completamente igualitario y equilibrado.

Quizás uno de los mayores escollos que encontraría esta propuesta en nuestro continente sería el de la colaboración desinteresada: trabajar traduciendo textos sin cobrar un centavo, solo para que otros disfruten de los resultados de nuestro trabajo. Si bien hay muchísimas excepciones valiosas, el espíritu general que flota sobre nuestros ámbitos transmite un profundo individualismo, un querer sacar partido de cada cosa que se hace, una seria ausencia de solidaridad y compromiso. Encontrar manos que se sumen a propuestas de este tipo es difícil, y, como señalé arriba, creo que sería uno de los principales obstáculos para implementar una actividad de este tipo en Latinoamérica.

Sin embargo, ¿quién dijo que todo está perdido?

Desde esta habitación cubierta de papeles de trabajo, planchas de papel-maché que se secan y fotos de todos los tipos y tamaños imaginables, les hago llegar un fuerte abrazo...

Ilustración.