Sé que pueden quemar libros, arrasar bibliotecas, prohibir lenguas, desterrar creencias,
borrar pasados, dibujar presentes, ordenar futuros, torturar y ejecutar personas... Pero
también sé que aún no han descubierto como matar el cuerpo intangible y luminoso
de una idea, de un sueño o de una esperanza.

agosto 22, 2006

Cuaderno de viaje 08: lunes 21 de agosto

Cuaderno de viaje

Por Edgardo Civallero

[Escribiendo desde el Internet Café de OCLC en la Exhibición de IFLA].

En mi anterior entrada olvidé referir que ayer domingo se inauguró, por la tarde, la exhibición de productos y servicios que IFLA incluye religiosamente en todos sus Congresos. En tales espacios encontrarán ustedes publicidad sobre los futuros encuentros IFLA (Durban 2007 y Québec 2008), promociones de avances tecnológicos (digitalización de libros antiguos, estanterías electrónicas, sistemas de préstamo y devolución robotizados e inteligentes), bibliotecas que muestran sus servicios (las Nacionales de Corea, Japón, Singapur y Sudáfrica están aquí), y los eternos traficantes de saber humano (EBSCO, Elsevier, Springer y demás cómplices).

La exhibición es muy concurrida, no solo para obtener información sobre los últimos avances y gritos en tecnología digital, sino también para llevarse un "souvenir" del Congreso (bolsa, lapicera, marcador de libro), una tarea a la que algunas/os colegas se dedican con ahínco y dedicación.

Aclarado este olvido (fruto del cansancio), hoy lunes tuve que exponer mi segunda ponencia, en la sección de Bibliotecas Infantiles (que inició sesión entre las primeras, a las 8:30 de la mañana). La sesión, centrada en la temática de "Alfabetización y lectura familiar" comenzó con una ponencia de Young Sook-song (de la Universidad Daegu de Seúl), que realizo una revisión sobre los programas y servicios de lecto-escritura infantil y familiar en Corea, una información que también está incluida en un libro que nos han regalado a cada participante. Song reportó que para 2005 Corea contaba con 457 servicios infantiles (incluyendo los proporcionados en 389 salas especializadas). La explosión se dio a partir de 1990. En 1998 el programa Small Libraries comienza su labor desarrollando recursos, y desde 2003, el Miracle Library Project (apoyado por fondos logrados a través de un concurso televisivo) inicia su labor de creación de unidades. Estas bibliotecas Miracle se basan en un modelo cooperativo muy curioso: son gestionadas por manos privadas y gubernamentales a la vez (ello explica el financiamiento y la independencia; como ambas partes tienen el mismo objetivo, no hay conflicto de intereses). En 2003 la KLA (Asociación de Bibliotecarios de Corea) crea el Comité de Trabajo para Servicios Infantiles (que se plantea mejorar la calidad del libro, el apoyo a la lectura...) y el mismo año comienzan los proyectos.

Entre ellos, el más lindo es "Abuelas hermosas", un sencillo programa de narración de cuentos en el cual se entrenó (sí, se le dieron clases, como lo leen) a las abuelas voluntarias para que aprendieran expresión corporal, narrativa, expresión oral, canto y mil cosas más. A partir del final de su entrenamiento, empezó el servicio, en el cual se rescataban tradiciones culturales coreanas (cuentos, leyendas, juegos, costumbres, fiestas, comidas) y se difundían entre los niños. En el intermedio de la sesión pudimos apreciar un ejemplo de su actividad: un cuento tradicional ("la vieja y el tigre") actuado, cantado y jugado por un grupo de abuelas que nos hicieron participar por completo al ritmo del changu (un tambor en forma de reloj de arena), convidándonos luego con un tazón de sopa de soja roja.

La sesión continuó con experiencias en países francófonos y Reino Unido, y con una valiosa presentación japonesa sobre el Bunko, un sistema que ahora abunda en Argentina, en el cual una biblioteca privada se abre al público, y su propietario –sin previa formación bibliotecológica– se convierte en bibliotecario. Los motivos que originan este fenómeno son siempre los mismos: ausencia de bibliotecas públicas / populares, o falta de servicios apropiados.

Y para cerrar la mañana llego mi conferencia, que presentaba las experiencias de un servicio que llamé Qadede Ida?at ("antiguas tradiciones") y que desarrollé hace algunos años en comunidades indígenas del NE de Argentina. En esa experiencia conecté abuelos con niños y tradición oral con lectura bilingüe.

De esa sesión pasé al Debate organizado por la FAIFE, una sección importante dentro de IFLA (las siglas significan "Libre acceso a la información y libertad de expresión"). En realidad no es una sección en sí, sino una "Core Activity", es decir, un área de actividad intensiva y amplia. El debate se centró en torno a los periódicos daneses que publicaron caricaturas del profeta Mahoma. En definitiva, se pretendía debatir sobre el valor de la libertad de expresión, y hasta donde ejercerla sin superar las barreras del derecho ajeno. Como era de esperar, el debate no condujo a ningún sitio, como siempre ocurre cuando se enfrentan dos posiciones completamente opuestas. Pero escuchar las vehementes presentaciones de algunos colegas valió la pena.

A las 13:45, finalizado el debate, me dirigí a la sesión de la sección de bibliotecas médicas (Bibliotecas en Salud y Biociencias), con la cual ya expuse el sábado y volveré a exponer mi tercera ponencia el próximo miércoles. Esta sesión de hoy trató sobre el rol del "informacionista" (otra palabreja de moda ahora mismo por estos ámbitos, y que resulta ser un bibliotecario digital, en líneas básicas) definiendo el concepto y presentando algunas experiencias.

Tras estas charlas me dirigí a la entrega de los premios que la Fundación Bill y Melinda Gates otorgan al mejor programa de acceso a la educación (un millón de dólares). Este año lo gano una ONG de Nepal, READ (siglas de "Educación y Desarrollo Rural"), una institución que trabaja en comunidades aisladas apoyando bibliotecas comunitarias locales que actúan como centros educativos. El premio les permitirá expandir sus estructuras. Esta dotación económica ha sido administrada desde 2002 por el Consejo de Bibliotecas y Recursos Informativos.

Y con esto terminó mi día. A la noche nos espera una cena con música y algo de teatro tradicional coreano. Ya les contaré. De momento, les hago llegar un enorme abrazo desde esta tierra en donde el número 4 no se escribe porque se asemeja a la palabra "muerte" escrita en hangul. Ya ven... costumbres por doquier, en una tierra donde son mantenidas a pesar del progreso. Quizás han entendido que progreso no significa suicidio cultural. Quizás nosotros logremos entender lo mismo, algún día.

Nos leemos por aquí...

Ilustración.