Sé que pueden quemar libros, arrasar bibliotecas, prohibir lenguas, desterrar creencias,
borrar pasados, dibujar presentes, ordenar futuros, torturar y ejecutar personas... Pero
también sé que aún no han descubierto como matar el cuerpo intangible y luminoso
de una idea, de un sueño o de una esperanza.

agosto 27, 2006

Cuaderno de viaje 14: domingo 27 de agosto

Cuaderno de viaje

Por Edgardo Civallero

"¿Puedo hacerle unas preguntas?"

Estaba en el Tapgol, "el parque de la pagoda", un bellísimo lugar en pleno centro de Seúl que antaño había sido un templo, en la era Joseon (siglo XV). Conserva monumentos importantísimos, como la pagoda de mármol de 12 metros que le da nombre, y fue un espacio histórico importante. De hecho, fue allí donde se declaró la independencia de Corea.

Allí estaba, les decía, cuando el joven coreano se me acercó y me empezó a hacer una encuesta. Debo decir que ese parque está lleno de turistas todo el tiempo (el principal turismo aquí es de origen japonés) así que para realizar entrevistas a extranjeros, no hay lugar más conveniente.

Las preguntas giraban en torno a la opinión y al conocimiento que un argentino podía tener de este país. Fíjense:

"¿Puede nombrar alguna personalidad coreana (escritor, político, actor...)?"

"¿Qué opinión le merece Seúl? ¿Cuáles han sido los problemas más serios que ha tenido?"

"¿Cómo se mueve a través de Seúl?"

Estas son preguntas típicas. Fíjense en las atípicas:

"¿Sabía que muchos coreanos comen carne de perro? ¿Qué le parece tal práctica?"

"¿Le parece que Seúl es una ciudad molesta, ruidosa, sucia o superpoblada?"

"¿Le parece que los medios de transporte están abarrotados?"

"¿Saben en su país que Corea está dividida en dos? ¿Qué se opina al respecto?"

En fin... He ido aprendiendo un poco sobre la cultura coreana en particular y asiática en general, y me he ido dando cuenta de que le dan mucha, muchísima importancia a la opinión que los extraños puedan tener acerca de ellos. Y les aseguro que intentan cambiar las cosas para brindar una imagen más acorde al concierto internacional.

[Personalmente, me parece algo deplorable, pero solo es mi opinión].

De hecho, cuando se comparan con otro país, siempre lo hacen con los más ricos. Ellos opinan que compararse con los más pobres no tiene ningún sentido. Por ende, ni siquiera los tienen en cuenta.

A diferencia de los japoneses, que son personas muy reservadas, y que intentan evitar todo conflicto para preservar lo que ellos llaman "wa" (estabilidad, paz), los coreanos suelen ser mucho más expresivos, hablar en voz bien alta, usar insultos, cantar y bailar todo el día si es preciso, y vivir con una pasión que pocos países de esta área conocen. Sin embargo, no por ello dejan de respetar una educación férrea que les inculca, desde pequeños, ciertas tradiciones muy elementales y básicas. Por ejemplo, el respeto a los mayores.

Los niños son amados, pero si bien las madres demuestran cuidados estupendos a toda hora del día (al menos, eso es lo que veo) no parecen ser merecedores del respeto que recogen los ancianos. Las mujeres también son respetadas, aunque el concepto de "caballerosidad" tal y como lo entendemos los latinoamericanos (bastante machista, por cierto) no es tan conocido aquí.

El rol femenino es muy importante. Las mujeres de cierta edad (entre 30 y 45) tienen un tremendo poder, y dominan en su sector etario. Son dinámicas, emprendedoras, y se han ganado un profundo respeto dentro de la sociedad. Las jóvenes generaciones siguen su camino. Las generaciones mayores conservan los roles tradicionales en una sociedad centrada en el sexo masculino.

El papel de la educación es importantísimo en este país, en donde se cree que con una educación especializada puede lograrse todo lo que se desee. Quizás sea cierto, como atestiguan los enormes progresos a nivel económico y técnico. Pero debería sondear un poco más en las estructuras sociales para saber hasta dónde llega realmente el bienestar en una de las sociedades más ricas del planeta.

Desde estas tierras domingueras, lluviosas, cálidas y húmedas, en donde espero que, en breve, me surjan branquias y escamas, les hago llegar mi más sincero abrazo...

Nos leemos mañana...

Ilustración.