Sé que pueden quemar libros, arrasar bibliotecas, prohibir lenguas, desterrar creencias,
borrar pasados, dibujar presentes, ordenar futuros, torturar y ejecutar personas... Pero
también sé que aún no han descubierto como matar el cuerpo intangible y luminoso
de una idea, de un sueño o de una esperanza.

septiembre 08, 2006

Cuaderno de viaje 22: lunes 04 de septiembre

Cuaderno de viaje

Por Edgardo Civallero

Aún agotado, aún en Sudáfrica, continúo esperando que el bendito avión sea reparado. Mientras tanto, me deleito con un par de cervezas locales –muy suaves para mi gusto– y paso los canales de cable de la TV del hotel, en los cuales puedo enterarme de las noticias (en inglés, pues no comprendo el afrikaans), encontrar un alto porcentaje de programas de deporte (entre los cuales el rugby parece ser el rey) y oír las lenguas vernáculas sudafricanas en la boca de los pastores protestantes, en sus sermones religiosos televisados.

La partida a Buenos Aires (y de allí a Guatemala vía Panamá) está prevista para hoy a las 16 horas. En ese momento podré rodear, finalmente, el Cabo de Buena Esperanza, el punto más austral del continente africano, peñasco temido por los antiguos navegantes, que se colocaban un aro en la oreja cada vez que lo pasaban y sobrevivían...

Desde estas tierras en las que el invierno se hace sentir levemente, y a las cuales quizás vuelva para enfadarme un año más con el Congreso de IFLA en 2007, les hago llegar un enorme abrazo.

Hasta mañana...

Ilustración.