Sé que pueden quemar libros, arrasar bibliotecas, prohibir lenguas, desterrar creencias,
borrar pasados, dibujar presentes, ordenar futuros, torturar y ejecutar personas... Pero
también sé que aún no han descubierto como matar el cuerpo intangible y luminoso
de una idea, de un sueño o de una esperanza.

octubre 15, 2006

Libertad en las bibliotecas...

Libertad en las bibliotecas

Por Edgardo Civallero

El Comité de Libertad Intelectual de la Asociación de Bibliotecas de Japón compiló una declaración que me resultó de gran interés cuando la leí por primera vez. Si bien algunos códigos de ética profesionales incluyen muchos de los temas tratados en este documento, y si bien secciones de IFLA como la FAIFE trabajan sobre esta materia desde hace años, me sorprendió agradablemente que una Asociación Nacional se preocupara por establecer lineamientos de pensamiento y acción referentes a libertad intelectual en las bibliotecas.

Dado que el texto está escrito en japonés y traducido únicamente al coreano, el chino y el inglés, me tomé la libertad de traducirlo (en forma imperfecta, pero coherente) al español, para poder compartir los contenidos con mis lectores. Quizás esta iniciativa nipona sirva para que algunas Asociaciones Nacionales Latinoamericanas formulen proyectos y propuestas coherentes destinadas a garantizar y promover la libertad de expresión y pensamiento en sus bibliotecas y la lucha contra la censura. Quizás estas líneas también sirvan para despertar algunas mentes y para subrayar un problema que es escasamente tratado en nuestro medio, pero que, curiosamente, está presente a diario.


Declaración sobre libertad intelectual en bibliotecas
Revisada en 1979 por la Asociación de Bibliotecas de Japón
(Incluida, en su versión inglesa, en el sitio web de IFLA / FAIFE)

La responsabilidad más importante de las bibliotecas reside en ofrecer materiales y servicios bibliotecológicos a aquellos que poseen el Derecho a Saber como uno de sus principales derechos humanos fundamentales.

1. La Constitución de Japón promulgada en 1946 se basa en el principio de que la soberanía de las naciones reside en su gente. Para mantener y desarrollar tal principio, es necesario que cada persona sea capaz de disfrutar del derecho a la libre expresión y al intercambio de ideas dentro de la sociedad. Esto significa que es indispensable garantizar la libertad de expresión.

La libertad de saber y la libertad de expresión son dos caras de la misma moneda. La libertad de expresión garantiza la del hablante, pero no puede entenderse si al mismo tiempo no garantiza la libertad de saber como una consecuencia.

Por otro lado, la libertad de saber está profundamente relacionada con la libertad de pensamiento, con la de conciencia y con todo el resto de derechos humanos fundamentales, y es un factor básico para asegurar tales libertades y derechos. La Constitución [japonesa] prescribe (art. 12) que la libertad y los derechos garantizados en ella deben ser mantenidos por el compromiso constante del pueblo. La libertad de saber debe ser mantenida por un compromiso similar.

2. Toda persona tiene derecho a acceder a materiales bibliotecarios siempre que los necesite. Garantizar este derecho no es más que convertir la libertad de saber en un sistema social. Las bibliotecas son las organizaciones que detentan la total responsabilidad de asegurar la libertad de saber.

3. Las bibliotecas no deberán ser estorbadas por el poder de las autoridades locales o la presión social, y deberán garantizar a la gente el libre acceso a las colecciones bibliotecarias y a sus servicios físicos mediante el claro reconocimiento de su responsabilidad y el desarrollo activo de todo lo que puedan proveer, incluyendo la cooperación bibliotecaria.

4. En nuestro país [Japón] no deberíamos olvidar la historia de las bibliotecas al final de la II Guerra Mundial, porque contribuyeron mucho a las políticas gubernamentales de "modelado de opinión" y resultaron en la ralentización del desarrollo de la libertad de pensamiento del pueblo. Basados en tal auto-examen, debemos asegurarnos ahora de que las bibliotecas sean responsables de garantizar y desarrollar la libertad de saber.

5. Toda persona tiene igual derecho a usar las bibliotecas, y su derecho no debería ser discriminado por su raza, credo, sexo, edad u otros condicionantes sociales.

Este derecho también debe garantizarse a extranjeros.

6. Los principios de la "Libertad de las Bibliotecas" expresados aquí sirven para garantizar la libertad de saber del pueblo, y pueden aplicarse básicamente a situaciones en todas las bibliotecas.

Para cumplir su misión, las bibliotecas deben reconocer los siguientes puntos como deberes propios, y deben ponerlos en práctica:

Artículo 1: Las bibliotecas tienen libertad para generar sus colecciones
1. Para garantizar la libertad de saber de la gente, las bibliotecas deben responder a todas las solicitudes de materiales bibliotecarios de sus usuarios.
2. Las bibliotecas seleccionan y reúnen materiales basándose en políticas de adquisición compiladas por cada biblioteca.
Al adquirir materiales:
(1) Al seleccionar libros sobre una materia controvertida, las bibliotecas reunirán un amplio rango de documentos que representen distintos puntos de vista.
(2) Las bibliotecas no excluirán libros de su colección usando pretextos como la opinión del autor, o sus puntos de vista religiosos o políticos.
(3) Los materiales de la biblioteca no serán seleccionados de acuerdo al interés personal de los bibliotecarios.
(4) La libertad de adquisición no se subordinará a las presiones o interferencias de individuos, organizaciones o grupos, y no deberá ser estorbada por la auto-regulación bibliotecológica nacida de su preocupación por evitar que la biblioteca se convierta en blanco de discusiones cruciales.
(5) Los puntos arriba mencionados se aplicarán también a la adquisición de libros donados.
Se introducen e imponen muchas opiniones en los materiales adquiridos por la biblioteca. Por muy peculiares que las mismas puedan ser, la selección de esos libros no significa que esos puntos de vista sean apoyados por la biblioteca y los bibliotecarios.
3. Las bibliotecas harán pública una declaración escrita de su política de adquisición y se esforzarán por animar la crítica y la cooperación con los miembros de su sociedad.

Artículo 2: Las bibliotecas aseguran la libertad de ofrecer sus materiales.
1. Para garantizar la libertad de saber de la gente, todos los materiales bibliotecarios, en principio, se ofrecerán para el libre uso del público.
Sin una razón apropiada, las bibliotecas no tratarán materiales con criterio diferenciador, borrando texto, quitándolos de los estantes o descartándolos de la colección.
Las restricciones a la libertad de ofrecer materiales bibliotecarios deben ser aplicadas solo en las siguientes ocasiones. Estas restricciones se ejercerán con la mayor limitación posible, y después de cierto periodo de tiempo, las decisiones serán reexaminadas.
(1) Violación de derechos humanos o privacidad.
(2) Libros juzgados como publicación obscena.
(3) Materiales de las colecciones donadas o depositadas, que el donante o depositante no permite que se pongan a disposición del público.
2. Las bibliotecas tendrán el deber de preservar sus materiales para el uso presente y futuro. Los materiales preservados no serán desechados de las bibliotecas por un argumento débil de la sociedad o por presión o interferencia de un individuo, una organización o un grupo de gente.
3. Los lugares de asamblea y otros espacios de reunión en las bibliotecas tienen diferentes características de los de otras organizaciones, pues tienen una colección rica y organizada en el edificio, lo cual significa ofrecer estudios independientes o trabajo creativo a la gente siempre que necesiten usarlos.
Las bibliotecas ofrecerán espacios de reunión para el uso de la gente, ya sean individuos o grupos, sin discriminación, excepto para propósitos de lucro.
4. Los encuentros o proyectos planeados por las bibliotecas no serán cambiados por la presión o interferencia de individuos, organizaciones o grupos de gente.

Artículo 3: Las bibliotecas garantizan la privacidad de los usuarios.
1. El libro que una persona ha leído o está leyendo debe conservarse como parte de la privacidad del lector. Las bibliotecas no revelarán el reporte de lecturas de un lector, excepto bajo las garantías establecidas por un oficial judicial competente previstas en la Constitución (art. 35).
2. Las bibliotecas no violarán la privacidad de un lector revelando ningún reporte del uso de otros servicios de la biblioteca, más allá de la lectura.
3. Cuando están cumpliendo sus deberes, las bibliotecas suelen tener conocimiento del reporte de lectura y uso de la biblioteca de un usuario particular. Ningún trabajador de una biblioteca divulgará estos hechos, sino que asegurará la privacidad de sus usuarios.

Artículo 4: Las bibliotecas se oponen categóricamente a todo tipo de censura
1. La censura ha sido practicada en distintos momentos por autoridades gubernamentales para suprimir la libertad de pensamiento y expresión de la gente. Una sociedad democrática se basa en la libertad de saber, y la censura no tiene espacio en tal sociedad.
La censura regula las actividades de adquisición de las bibliotecas por adelantado, y resulta en la supresión de materiales de los estantes y en el descarte de libros de la colección. Las bibliotecas han tenido tales experiencias amargas y muchos ejemplos de ellas se encuentran claramente en la historia y en la experiencia de la gente.
En consecuencia, las bibliotecas se oponen categóricamente contra todo tipo de censura.
2. Un efecto similar al de la censura puede ser ocasionado por presión e interferencia de individuos, organizaciones y grupos. Las bibliotecas se opondrán a cualquier tipo de limitación de pensamiento y expresión.
3. Esta limitación puede causar fácilmente cierta auto–regulación por parte de los bibliotecarios, que tenderán a evitar adquirir libros sobre temas controvertidos. Las bibliotecas no serán estorbadas por tales auto–regulaciones sino que asegurarán la libertad de saber de la gente.

Cuando la libertad de las bibliotecas esté en peligro, los bibliotecarios trabajaremos juntos y nos dedicaremos a asegurar la libertad.
1. La libertad de las bibliotecas puede ser un importante indicador para evaluar el desarrollo de la democracia en un país. Siempre que la libertad vaya a ser violada, nosotros, que estamos muy comprometidos con el desarrollo de las bibliotecas para el pueblo, reaccionaremos contra la violación juntos. Para organizar tal reacción profesional, es indispensable que manejemos continuamente las bibliotecas en forma democrática y desarrollemos "espíritu de grupo" entre trabajadores de bibliotecas.
2. La acción de asegurar la libertad de las bibliotecas es parte de la lucha por asegurar la libertad y los derechos humanos. Somos responsables de asegurar la libertad de las bibliotecas mediante la cooperación con grupos, organizaciones e individuos que compartan con nosotros similares objetivos.
3. El apoyo y la cooperación de la gente pueden obtenerse solo de aquellas personas que hayan experimentado el precioso valor de la libertad de las bibliotecas a través de sus experiencias bibliotecarias. Para asegurar tal apoyo y cooperación, nos dedicaremos a desarrollar diariamente los servicios bibliotecarios.
4. En las actividades destinadas a asegurar la libertad de las bibliotecas, los bibliotecarios que trabajen con ganas por la libertad pueden ser tratados desfavorablemente a través de una actitud autoritaria de su organismo gubernamental. Para prevenir de antemano tales tratos políticos y personales, o al menos para actuar inmediatamente después de que fueron efectuados, la Asociación de Bibliotecas de Japón extenderá una mano de ayuda a la persona que sufra tales tratos. Esto será contemplado como uno de los roles importantes de la Asociación.

Ilustración.