Sé que pueden quemar libros, arrasar bibliotecas, prohibir lenguas, desterrar creencias,
borrar pasados, dibujar presentes, ordenar futuros, torturar y ejecutar personas... Pero
también sé que aún no han descubierto como matar el cuerpo intangible y luminoso
de una idea, de un sueño o de una esperanza.

octubre 23, 2006

Nomadeando por dentro, nomadeando por fuera...

Nomadeando por dentro, nomadeando por fuera...

Por Edgardo Civallero

El gusto por los viajes parece crecer con la práctica. Cuánto más kilómetros se acumulan bajo los pies, cuántos más paisajes se queman en las retinas, cuántos más aires nuevos se respiran, uno parece querer más, anhelar más. Y cuando uno vive en un continente como América, el problema se complica. Uno elige una dirección, y empieza a recorrer leguas y más leguas, y transcurren días y días antes de que la tierra se acabe. Y en ese trayecto se topó con lugares cuyos nombres recuerdan distintas lenguas, y con ecosistemas cuya variedad pasma, y con gentes y costumbres tan diversas que parecen no pertenecer a un pueblo con orígenes comunes.

Hace menos de un mes y medio que me bajé del último avión, y ya estoy preparando el equipaje para subirme al siguiente, que esta vez me llevará a Santiago de Chile. Desde allí, atravesaré el centro del país hermano, cruzaré el desierto de Atacama, la región de Antofagasta y Tarapacá, y dejando atrás la frontera, entraré en el hermoso territorio peruano. Cruzaré Nazca, Ica y varias ciudades más antes de llegar a Lima.

En Santiago, he sido invitado a participar en el I Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas de Chile, en el marco del cual presentaré dos talleres y una conferencia. Organizado por el Centro Bibliotecario de Puente Alto (una de las bibliotecas más grandes, vanguardistas y referentes en Chile), la Subdirección de Bibliotecas Públicas de Chile, la Biblioteca de Santiago y la revista "Pez de Plata". El evento tendrá lugar entre el 8 y el 10 de noviembre, y es de destacar que las bibliotecas públicas de los hermanos chilenos –de un nivel increíble– servirán de marco a todo el encuentro. El programa se presenta interesante, y espero que podamos generar espacios de trabajo, discusión y construcción, pues me parecen las únicas alternativas posibles para un verdadero encuentro y un real crecimiento disciplinario.

Desde allí subiré a lo largo de la espina dorsal de nuestra madre tierra hasta Lima, en donde participaré en el II Congreso Internacional de Bibliotecarios, Archivistas y Profesionales de la Información, con una conferencia sobre acceso abierto. El evento tendrá lugar entre el 13 y el 15 de noviembre, y será organizado por el Colegio de Bibliotecólogos de Perú bajo el lema "La información: desafíos y retos en la era del conocimiento". Visitarlos será introducirse en un mundo más que interesante, activísimo, en el cual se pretenden tratar temas de vanguardia, como el acceso abierto y los recursos digitales en la Sociedad de la Información moderna.

Tanto en Lima como en Santiago (y localidades cercanas) pretendo acercarme a bibliotecas y otras propuestas culturales que me permitan comprender mejor la situación del país y de las unidades de información. Como ya es mi costumbre, apuntaré en estas páginas mis apreciaciones.

Si a estas alturas no he quedado agotado, podré seguir un poco más al norte, cruzar la frontera y situarme en Riobamba, en tierras de Ecuador, en la mitad del mundo. Allí se prepara el IX Congreso de Bibliotecarios, Documentalistas y Archiveros, aunque, dado que aún está en preparación, no se puede decir mucho más. Sin embargo, conociendo el nivel de las bibliotecas y centros de documentación de los colegas ecuatorianos, puede asegurarse una masiva concurrencia y un muy buen nivel en las ponencias... al margen de que habrá un pequeño gran país por descubrir, con costas, sierras y selvas para visitar y asombrarse, y un horizonte humano, cultural y bibliotecológico más que interesante.

Por aquí los espero, pues, dentro de un par de semanas, para compartir un pedacito más de la geografía de este pequeño gran planeta y de este continente nuestro, arrugado en sus montañas y relajado en sus pampas, viejo en sus tierras y joven en las sonrisas de sus niños. Hasta entonces, reciban un abrazo cordial desde una Córdoba primaveral, florecida en los colores del lapacho y el jacarandá.

Ilustración.